5 DE OCTUBRE: Día mundial del docente. Por la dignificación de su trabajo.
El día mundial del docente constituye una ocasión ideal para la reflexión sobre la educación y el papel del profesor en la misma.
La UNESCO, en los años 60, propuso para tal efeméride (5 de octubre) el reconocimiento de la labor del profesorado. Debía ser un instrumento que definiera sus responsabilidades y apoyara sus derechos en cualquier sociedad, consciente del papel que el docente desempeña en el objetivo de lograr un mundo sin desigualdades: tarea integradora de la educación en la construcción social.
Los docentes, hoy día encuentran utópicos estos principios básicos porque no resulta fácil su trabajo diario en una sociedad que no les termina de reconocer su importancia.
Hay factores físicos y psicológicos en las condiciones laborales del docente que, con excesiva frecuencia, ponen en apuros la realización de su trabajo con dignidad: masificación de las aulas, convivencia difícil en las mismas, violencia de alta o baja intensidad, falta de motivación del alumnado que llega a desautorizar al profesor, padres que eluden sus responsabilidades delegando en los docentes... Todo esto puede desembocar en desmotivación, que, según la encuesta de CSI-CSIF se sitúa en el 49% de docentes.
CSI-CSIF defiende la mejora de las condiciones laborales de los profesores para lograr la tan ansiada educación de calidad, todo ello desde la escuela pública, único servicio público capaz de promover el progreso individual y la superación de las diferencias sociales. Ahí se encuadra el Estatuto Docente que pretende ser un referente de la profesión y uno de los requisitos necesarios en el futuro de la misma. Postulados básicos como la carrera profesional, la igualación de sueldos de los docentes entre Autonomías y con el resto de funcionarios, prórroga de la jubilación anticipada y el reconocimiento económico a la dedicación al centro, ayudarían al docente a recuperar su motivación.
Es evidente que las Administraciones Públicas tienen que pasar también de las palabras a los hechos invirtiendo seria y responsablemente en educación (el 4,2% del PIB está demasiado lejos del ansiado 7%), dotando a los centros educativos de los medios humanos (más oferta pública de empleo) y materiales (que leyes como la LOE necesitan) para dar respuesta a las exigencias que una sociedad moderna reclama. Informes como el de la OCDE o PISA, aun indicando cierta mejoría en nuestro sistema educativo, no son en absoluto tranquilizadores. Al profesor también le concierne ya que es un miembro activo del engranaje social.
Es por esto que CSI-CSIF reivindica que la dignificación de la profesión docente pase por la implicación de las Administraciones, la sociedad y todos sus resortes y el profesorado con ella. Con independencia de ideologías políticas, estaremos construyendo un futuro más prometedor para todos.
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