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FORMACIÓN INICIAL DEL PROFESORADO: UN DISEÑO DEL SIGLO XX PARA UNAS NECESIDADES DEL S.XXI
El Consejo de Ministros del pasado 14 de diciembre ha aprobado los requisitos que se van a exigir en los planes de estudio para ejercer la docencia en nuestro país. Según estos requisitos se establecen dos titulaciones de grado para el ejercicio de la docencia del Cuerpo de Maestros en los tramos de Infantil y Primaria. Para los demás tramos anteriores a la universidad se va a exigir un título de Grado y la superación de un master de docencia de 60 créditos que equivalen a un curso escolar.
De esta manera, se homologan las titulaciones ya que se va a exigir un título de grado tanto para ejercer la docencia en la Primaria como en la Secundaria, aunque en este último caso hará falta un master de docencia para poder ejercer la profesión docente.
Este master especializado en pedagogía será el sustituto natural del devaluado CAP. Las diferencias con la situación actual son evidentes. Si nos fijamos en el tramo de la Secundaria, en la actualidad hace falta una licenciatura de cinco años más el tiempo destinado a obtener la certificación pedagógica. En el futuro se cursará un título de grado de 240 créditos (4 años de duración) más 60 créditos (1 curso escolar) para el master de docencia. En el tramo de Infantil y Primaria en la actualidad existían seis especialidades: Infantil, Primaria, Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje, Lengua Extranjera y Educación Física, y en el nuevo diseño dos, Infantil y Primaria. Viendo el hueco que se ha producido en la titulación de este tramo educativo, algunas Universidades están diseñando una oferta de asignaturas optativas, de elección voluntaria, que les capaciten para obtener las especialidades ahora cercenadas de los planes oficiales. No obstante, no queda claro qué sistema de especialización se va diseñar en el futuro para estos tramos educativos, porque de lo que sí estamos seguros es de la necesidad de las actuales especialidades para el Cuerpo de Maestros
Vistas así las cosas, y en una primera lectura y análisis de la situación, se nos ocurren algunas reflexiones en voz alta que sirvan para situarnos ante un futuro diseñado por Bolonia para el espacio europeo de educación superior. En primer lugar, se puede privatizar, lo que significa encarecer, la obtención de la certificación pedagógica al concretarla en un master, pues al no ser estudios propios de grado correrán íntegramente por cuenta del estudiante. Por otro lado, la desaparición de la mayoría de especialidades en Primaria se va a sustituir por una especialización encubierta, como denunciaba este pasado domingo en la prensa el catedrático de Pedagogía de la Universidad de Zaragoza, Santiago Molina "Si esa especialización encubierta va a ser considerada suficiente para satisfacer las necesidades educativas de los alumnos discapacitados o para impartir en la Enseñanza Primaria materias tan específicas como las Lenguas Extranjeras o la Música, únicamente se conseguirá que España jamás salga de los últimos puestos en que hoy está en lo que respecta a la calidad de la enseñanza escolar".
Y este es el meollo de la cuestión. Tenemos un sistema educativo que obtiene resultados bajos en los informes internacionales, un sistema educativo que parece estancado y con muchas dificultades para responder a las necesidades actuales de la sociedad española. Sabemos que los países que obtienen mejoras son aquellos que miman la formación del profesorado y que dedican enormes esfuerzos a prestigiar la educación y la profesión docente.
Y aquí, justo cuando más necesitamos de la contribución del profesorado para salir de la crisis, nos despachamos diseñando una formación inicial que nos recuerda las improvisaciones del pasado no muy lejano cuando el magisterio se especializaba con cursos concebidos a toda prisa en su tiempo libre y con su dinero. De aquella improvisación no parece hayamos aprendido mucho, pues lo que se nos ofrece es un diseño del s.XX para unas necesidades del s.XXI.
Madrid 18 de diciembre de 2007
SECTOR NACIONAL DE ENSEÑANZA
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