En La Central Sindical Independiente y de Funcionarios nos mostramos sorprendidos y disgustados porque algunos apuesten por experimentar lo que ya está experimentado: el éxito de la jornada continua.
Desde CSI-CSIF queremos manifestar nuestro profundo malestar por los intentos de la Conselleria y de algunas organizaciones sindicales de entorpecer lo que es norma en otras Comunidades Autónomas; la posibilidad de que cada Comunidad Educativa, con padres y profesores, pueda elegir el tipo de jornada escolar que mejor se adapte a sus necesidades. Eso es lo que siempre hemos defendido en nuestro sindicato: la libertad de elegir el tipo de jornada.
Además, desde nuestro sindicato queremos manifestar la sorpresa e indignación ante las propuestas que hablan de experimentar la jornada continua. La jornada continua ya ha sido experimentada con éxito en muchas Comunidades Autónomas, y no entendemos que algunas organizaciones, si no es desde la mala fe y desde el deseo de abrir dudas sobre la jornada continua, digan que hay que experimentar y evaluar la jornada continua en algunos centros.
Hay, y sin duda habrá todavía más, estudios que avalan la jornada continua. Empezaremos por el informe de la Consejería de Educación de Murcia en el año 2004. En dicho informe, realizado por la inspección educativa, y sobre la base de 34 centros, se realizaba una valoración positiva de la jornada continua y se desmontaba la afirmación de que con la jornada continua bajaba el rendimiento y aumentaba la fatiga de los alumnos. Podemos seguir además con lo que la Consejería de Educación de Extremadura dice en el preámbulo del Decreto 11 de Febrero del 2008 sobre jornada escolar; en él se dice textualmente sobre la jornada continua “la positiva evaluación que la Comunidad Educativa y los servicios técnicos de esta Consejería han realizado del nuevo modelo de jornada escolar, aconsejan mantener este modelo”. Esta “positiva evaluación” de la Consejería de Educación de Extremadura tiene si cabe más valor pues es ella quién paga casi en exclusiva las excelentes actividades extraescolares que allí se ofertan, y por lo tanto le cuesta dinero, y mucho dinero, que allí el 100 % de los centros hayan optado por la jornada continua.
Pero sigamos. Al parecer, para los defensores de la jornada partida, no sirve argumentar que Finlandia, el país con mejores resultados en el Informe PISA, tiene jornada continua. Tampoco se puede argumentar que Alemania o Dinamarca, con excelentes resultados, también tienen jornada continua. Ellos prefieren hablar de Canarias o de Andalucía. Ahora bien, no quieren hablar de Cataluña, con jornada partida, mañana y tarde, en primaria y secundaria, y que ha obtenido unos patéticos resultados en el Informe PISA. Tampoco quieren hablar del País Vasco, también con resultados por debajo de la media española Todo lo contrario por cierto de Castilla León, con un 50 % de centros con jornada continua, y que ha obtenido los mejores resultados de España en el citado Informe, o de Galicia, con un 65 % de centros con jornada continua, y que ha obtenido unos buenos resultados.
Los contrarios a la jornada continua por último continúan afirmando que “con la jornada continua desaparecen el comedor y las actividades extraescolares”. Al parecer, que ocho años después eso no haya ocurrido, que en ninguna de las Comunidades Autónomas con posibilidad de jornada continua haya desaparecido ni el comedor ni las actividades extraescolares, y que en algunas de ellas, como Extremadura, las mismas tengan una calidad muy superior ( las paga la Consejería de Educación extremeña) y tengan la posibilidad de acceder a ellas las clases humildes, no es impedimento para seguir afirmando algo que los hechos, los tozudos hechos, han demostrado que es falso.
En cualquier caso, que los padres del 92 % de los colegios murcianos, del 85 % de los colegios de Baleares, que el 100 % de los colegios de Extremadura o el 87 % de los colegios de Castilla-La Mancha, hayan apostado por la jornada continua, no es suficiente aval para aquellos que hablan de “experimentar”. No hay nada que experimentar; hay que hacer bien las cosas y ya está. Y hacer bien las cosas es dejar a los padres la libertad de elegir y regular de forma exhaustiva, siguiendo por ejemplo de Extremadura, las actividades extraescolares. ¿ Quién tiene miedo y a qué?