Otra de las grandes novedades de este Borrador es la adición de un nuevo apartado, dedicado a regular la necesaria implicación de las familias en el proceso educativo, no como una forma de intervenir en las decisiones del centro -intervención garantizada ya por la legislación correspondiente-, sino más bien como un medio de colaborar con los profesores en el control y educación de los hijos. Además de derechos, las madres, padres y tutores tienen también sus obligaciones en relación con la educación de sus hijos, algo muy comprensible en el marco de un Decreto cuya orientación es más educativa que disciplinaria.