| Cartas al Director | Durante la historia educativa reciente no se ha conocido una asignatura tan polémica capaz de dividir la sociedad española en acérrimos defensores y radicales detractores. Unos dicen que los conservadores tienen levantada “el hacha de guerra” contra la asignatura, los otros dicen que es “el catecismo socialista”. Unos se empeñan en imponerla, otros prometen suprimirla si ganan las elecciones. Unos hablan de objeción de conciencia, otros de desobediencia civil. Unas comunidades agotarán los plazos legales para implantarla, tal vez a la espera del resultado de las próximas elecciones, otras comunidades ya impartirán la asignatura durante este curso.En los libros de texto, según la editorial, cabe un amplio abanico de posturas morales a los contenidos del Ministerio de Educación, de tal forma que algunos zanjan la polémica diciendo: “Basta con que se elija el texto y el profesor adecuado” o, como dice un responsable del Ministerio: “Lo relevante es que cada centro pueda elegir el texto que más le guste”. ¿La solución está en cada centro y cada profesor de cada centro elija el libro de texto y responda a los contenidos de la asignatura como quiera? Para este viaje no necesitábamos tales alforjas. Nunca hemos visto tan claro la manipulación de la educación como arma política. Lo que ahora ocurre concretamente con esta asignatura es lo que ha sucedido en los últimos años con las distintas leyes de Educación. Cada partido político impone su ley de educación con unas miras partidistas, mientras la sociedad, y concretamente los alumnos y los profesionales de la enseñanza sufren los cambios, la desorientación, la provisionalidad. Una vez más, y con mayor claridad que nunca, proponemos desde CSI-CSIF a todas las fuerzas políticas y sociales la necesidad de un pacto por la educación, de tal manera que la educación sea considerada un tema de estado. ¡Qué mal ejemplo nos están dando! Nos imponen una asignatura que pretende mejorar la convivencia y, en principio, consigue la discordia social. |