Durante el año 2005 se declararon 30.000 nuevas enfermedades profesionales, la mayoría de ellas por trastornos osteomusculares
Los dependientes del comercio son los trabajadores que más padecen este tipo de trastornos.
Durante el año 2005 se declararon apenas 30.000 nuevas enfermedades profesionales, frente a los cerca de 900.000 accidentes de trabajo registrados en ese mismo año. Esto supone un índice de incidencia de menos de 200 nuevos casos por cada 100.000 trabajadores, mientras que se producen en torno a 6.000 accidentes de trabajo con baja por cada 100.000 trabajadores. Así se recoge en un informe elaborado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), organismo dependiente del Ministerio de Trabajo y asuntos Sociales.
El análisis de los últimos años revela que el índice de incidencia de los accidentes de trabajo disminuye y que, por el contrario, el de las enfermedades profesionales se incrementa.
El aumento, tanto en la incidencia de las enfermedades profesionales, como de su número absoluto, se debe casi exclusivamente al incremento de las enfermedades osteomusculares, también llamadas trastornos musculoesqueléticos, que suponen el 87,3% (26.224 casos) de las nuevas enfermedades profesionales declaradas, con una tasa de 170 casos por cada 100.000 trabajadores. El 12,7 restante son enfermedades no osteomusculares.
Entre el primer tipo de enfermedades, prácticamente el 85%, son enfermedades por fatiga de vainas tendinosas (irritación de la membrana que cubre los tendones). Esta enfermedad se produce en codos, hombros o muñecas, debido a movimientos repetitivos, con o sin grandes esfuerzos.
Le siguen en importancia, aunque a mucha distancia, las parálisis de los nervios de presión, con algo más del 10%, un trastorno que repercute en los brazos por acciones repetidas con carga.
La lesión del menisco de las rodillas es la que menos se desarrolla, 0,9%, y la padecen los trabajadores que llevan a cabo tareas subterráneas.
En cuanto a la distribución por sexo de las personas afectadas por enfermedades osteomusculares, la variación es poco significativa aunque la padecen en mayor medida las mujeres con un 89,6%, frente a un 86% de los hombres.
Las ramas de actividad con mayor número de enfermedades profesionales osteomusculares son comercio al por menor y extracción y aglomeración del carbón, ambas con un 95%. Le siguen comercio al por mayor, fabricación de muebles, fabricación de automóviles e industria de alimentos, bebidas y tabaco, todas ellas con un 90% aproximadamente.
Las ocupaciones que desarrollan mayor número de trastornos musculoesqueléticos son los dependientes del comercio, con un 95%. Le siguen muy de cerca, con un 90%, los trabajadores no cualificados en los servicios, excepto transportistas; los cualificados de construcción; los cualificados de artes gráficas, textil y confección; los operadores de instalaciones y maquinaria, montadores y conductores; y los peones de agricultura, pesca y minería.
Otros tipos de enfermedades profesionales, no osteomusculares, son por orden de importancia las enfermedades de la piel, que durante el año 2005 alcanzaron la cifra de 1.989, (13 casos por cada 100.000 trabajadores). Estas patologías tienen una tendencia descendente en los últimos años.
Las hipoacusias por ruido, con 577 casos, (4 por cada 100.000 trabajadores), han crecido ligeramente en los últimos años.
El asma, con 232 casos, (2 por cada 100.000 trabajadores), ha disminuido últimamente.
Otras enfermedades a destacar, si bien ninguna de ellas llega a 1 caso por cada 100.000 trabajadores, son brucelosis con 88 casos, silicosis 74, y hepatitis 15.
En enero de 2007 ha entrado en vigor el nuevo real decreto sobre enfermedades profesionales, que actualiza la lista que estaba en vigor desde 1978, la adapta a la recomendación europea, y modifica el parte y el procedimiento de declaración de las enfermedades profesionales.
Estas modificaciones de una lista obsoleta podrán tener efectos en la declaración de enfermedades profesionales, por lo que es interesante dar unos apuntes sobre la situación anterior para poder comparar los efectos del nuevo sistema.