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Instituciones Penitenciarias - Noticias
Miércoles, 14 de Mayo de 2008 (98 lecturas) 

Las prisiones, a punto de reventar por la masificación y la desidia política

Las prisiones, a punto de reventar por la masificación y la desidia política

Todos los centros penitenciarios doblan la población reclusa para la que fueron construidos, lo que explica que más de mil canarios cumplan pena fuera de las Islas, sin que se haya previsto ninguna medida paliativa.

G. MAESTRE, S/C de Tenerife

Que la situación en las prisiones canarias no es buena se sabe desde hace tiempo, pero tal vez no se piense tanto en que cada día que pasa se acerca más la posibilidad de que se tenga que adecuar una oficina o incluso el polideportivo para dar un sitio a los nuevos presos que llegan, ante la imposibilidad de darles una celda.

En 1993 ya cundió la alarma cuando las celdas, que hasta ese momento eran individuales, pasaron a ser dobles. "Hablamos de 6,25 metros cuadrados en los que tienen su propio inodoro, ducha y lavado", recuerda el portavoz de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-CSIF) en el Centro Penitenciario Tenerife II, Bernardo Fernández. Pero es que en la actualidad ése puede ser considerado el menor de los problemas, si se tiene en cuenta que se han habilitado espacios como pasillos para celdas, que los módulos se multiplican -en un patio para un máximo de 100 internos hay más de 200- o que frecuentemente un sólo funcionario, o tal vez dos, sean los que se hacen cargo de 200 reclusos.

"Nosotros tenemos lo que llamamos submarinos, que son celdas habilitadas en pasillos sin luz en los que caben hasta tres literas en 5 metros cuadrados", explica uno de los miembros de CSI-CSIF en el centro penitenciario del Salto del Negro.

La situación de hacinamiento es tal que, como medida de urgencia y desde hace años, se ha recurrido al traslado de penados a la Península. "Sólo se puede trasladar a los que tienen condenas firmes, porque imagínate lo que podría ser si trasladáramos a un preventivo y el juez o la policía lo reclamaran cada dos por tres para llevar a cabo la investigación del delito", señala Bernardo Fernández.

Más de mil presos canarios actualmente cumplen condena en cárceles peninsulares, con el consiguiente desarraigo que ello supone. "Se estudian los casos y se opta por aquellos que reúnen determinados requisitos, pero aún así no se quieren ir", señala Jesús, miembro del sindicato en el Salto del Negro, que cuenta como "este jueves se le comunicó a un penado que iba a ser trasladado porque, como no recibía visitas porque no tenía familia, era un buen candidato. Esa misma tarde se intentó suicidar alegando que si además de estar preso y sin familia lo echaban de su tierra, no quería vivir".

Pero los traslados también son entre las Islas. "En Tenerife II hay mucha gente de Gran Canaria que cumple condena aquí por la falta de espacio en Salto del Negro, pero es la única manera que se ha encontrado para mejorar un poco la situación de aquel centro", explica el portavoz sindical.

Cifras escandalosas.- Tenerife II fue construida para albergar a 720 presos, cuando, a fecha 27 de marzo, tiene 1.567; Salto del Negro fue concebida para 690 reclusos, y actualmente soporta 1.351, y, para finalizar, la prisión de Tahíche en Lanzarote tenía una capacidad inicial de 80 presos y en la actualidad hay 182, y en medio de un proceso de ampliación.

Estos datos describen las situaciones que se pueden llegar a dar en los módulos, en los que pueden llegar a convivir presos primerizos con reincidentes, jóvenes con adultos, nacionales con extranjeros y demás.

A ello se une que la tendencia es cada vez mayor, pero no porque aumente la delincuencia, que también lo hace según los datos que manejan los Ministerios del Interior y de Justicia, sino porque ahora se contemplan delitos como los propios de la circulación o de la violencia de género que hace que entre en prisión un gran número de personas.

"Los internos aumentan y aumentan, y sin embargo la oferta de empleo público para prisiones no crece sustancialmente. La Relación de Puestos de Trabajo (RPT) es la misma para 700 presos que para 1.500, por lo que ya me dirán qué resultados se pueden conseguir así en temas de reeducación, reinserción y demás", señala Fernández.

La ansiada prisión.- La necesidad de un nuevo centro penitenciario es un asunto que se viene barajando en las Islas desde hace más de una década como medida definitiva para hacer frente al imparable crecimiento de la población reclusa. Inmediatamente surgió el emplazamiento de San Bartolomé de Tirajana como el mejor, e incluso se llegó a aprobar el proyecto en 1996. Sin embargo, "una serie de catastróficas desdichadas" impidió que hasta hace escasas semanas se comenzaran las obras. En ese momento, el Gobierno de Canarias manifestó su desacuerdo y paralizó la obra por carecer de licencia y hacerse en un terreno que no es propiedad estatal.

"La simple perspectiva de que comenzaran las obras nos dio esperanzas porque, aunque el problema no desaparecería ni siquiera con las 1.008 plazas nuevas que supondría este nuevo centro, sí que se aliviaría la situación. Su paralización ha sido frustrante y lamentable", señala el portavoz del CSI-CSIF en Tenerife II, refrendado por su homólogo en Gran Canaria, que además explica que "la falta de una coordinación básica entre el Estado y el Gobierno de Canarias nos ha llevado a este punto, en que uno mete una pala para hacer una obra en la que todos han estado de acuerdo durante 15 años y el otro, de repente, dice que los terrenos son suyos y que no le deja porque no tiene permisos. Creo que los políticos hablan otro lenguaje y están preocupados por asuntos que nada tienen que ver con lo que nosotros vemos a diario".

Y es que la prisión de San Bartolomé de Tirajana ha llegado a estar recogida por algunos Presupuestos Generales del Estado, pero en otros ha desaparecido. "El problema lleva más de una década, unas veces por la falta de entendimiento entre las administraciones y otras veces porque nadie ha querido coger el toro por los cuernos", sentencian los sindicalistas, que añaden que "no hay ninguna disponibilidad política para solucionar este asunto, porque conocen la situación perfectamente, pero parece que no les importa".

Colapso a la vista.- En lo que todos, trabajadores, administraciones y representantes políticos coinciden, es que no hay una solución a corto ni a medio plazo, así que ¿qué cabe esperar? "Se puede dar, y sin muchos problemas, el colapso del sistema, porque ya no cabe nadie más en ningún centro, salvo que duerman en el suelo", señala el portavoz tinerfeño, a la par que el gran canario le recuerda que esa situación ya se ha dado en El Salto del Negro. "En Tenerife II hemos roto todos los límites, ya no existen. La ley exige unos mínimos, pero la realidad los supera y se acogen a que temporalmente podrá haber más de un interno por celda, pero es que llevamos así desde 1993. Lo que la ley declara como normal en Tenerife II es la excepción".

Unidad de madres.- En Tenerife II, el lugar que ocupan ahora las mujeres presidiarias antes estaba destinado a las visitas familiares y la construcción no guardaba ningún tipo de medida de seguridad. Sin embargo, "a día de hoy nos mandan desde Gran Canaria a mujeres con hijos, cuando aquí no hay módulos para madres, con lo cual imagínense las condiciones en las que están esos niños hasta los tres años. Lo único que se ha hecho es darle unas celdas que son un poquito más grandes, pero no hay ningún tipo de espacio habilitado especialmente para ellos", recuerda el portavoz sindical, que señala que es una más de las situaciones lamentables que se ven todos los días en Tenerife II.

Seguridad de las prisiones.- Pero si la masificación es realmente peligrosa es por los riesgos que conlleva para la integridad de los trabajadores y de los propios reclusos. "A veces nos parece que pende de un hilo, porque cuando trabajamos no llevamos más que un bolígrafo y hay que pensar que 200 personas están en un lugar pensado para 100. Esa circunstancia influye en que haya más roces y las agresiones se incrementan", señalan los trabajadores de Tenerife II y Salto del Negro.

Sin embargo, y pese a que se preparan numerosas movilizaciones para después del verano en todos los centros, los sindicatos descartan una huelga de celo, porque "si la hiciéramos, los centros reventarían en dos días y eso es muy peligroso, porque si aquello revienta con 1.500 internos que hay, ¿quién para luego eso?.

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